Los negocios hoy se basan cada vez más en tecnología informática, desde comprar bienes hasta adquirir servicios y gestionar operaciones. Todas las actividades del mundo físico tienen un pie cada vez más importante, puesto en el mundo virtual.

Pero eso no significa necesariamente que las empresas tecnológicas sean las que dominen cada uno de esos espacios. Aunque de hecho ya ocurre en áreas como transporte (Uber), comercio (Amazon) y tantas otras, en general las empresas de tecnología tienen sentido en función a atender y resolver las necesidades de las empresas “tradicionales”, por llamarlas de alguna manera. Es decir, las que operan en el mundo físico.

Nueva estrategia: business colaboration entre ambas partes

Las empresas de tecnología pueden aportar conocimiento específico acerca de cómo optimizar esos negocios tradicionales de cada sector, a partir de las posibilidades tecnológicas disponibles, que se van renovando continuamente. Y para las empresas tradicionales, esta colaboración les abre la oportunidad de actualizar sus procedimientos y adoptar las mejores herramientas de negocios para competir en el cambiante mundo de hoy. Nace así una nueva forma de colaboración, nuevas oportunidades de crecimiento para ambas partes.

La clave: cada uno asuma un compromiso

Los desarrolladores de tecnología de negocios deben mantenerse no solo actualizados sino también un paso adelante en cuanto a las tendencias, productos y servicios informáticos que sus clientes puedan requerir. De esta manera pueden apuntar a hacer cosas distintas, mejores, de mayor calidad, más centradas en las necesidades del cliente, y agregarle valor. Y por su parte las empresas que generan bienes y servicios, producen y comercian, deben ofrecer a sus proveedores de servicios informáticos su mirada estratégica sobre las tendencias y necesidades que puede requerir el mercado específico en el que operan.

Business colaboration tendrá sentido y será fructífera si las dos partes tienen los mismos objetivos, y comparten el modo de hacer negocios. En este sentido es importante detectar las semejanzas y diferencias entre los futuros socios, y establecer mecanismos a futuro para resolverlas. Para lograr una alianza win-win cada socio debe poder apoyarse en el otro, sabiendo que el crecimiento de cada uno impactará positivamente en el otro.

Por Blas Briceño,
Presidente de Finnegans