Vivimos en un mundo globalizado donde las empresas que expanden sus fronteras han comenzado a tomar conciencia de que la adaptación de sus servicios y productos conforme a las necesidades, gustos, costumbres y preferencias de los clientes locales, de cada país, es la clave del éxito.

Aun siendo latinos, una misma empresa no se maneja igual en Argentina, Perú o en México; los procesos son versátiles y se debe escuchar al mercado al que se está entrando para adecuar el producto, a fin de que al usuario le sea más fácil entender etiquetas, conceptos y procesos.

Las empresas de tecnología son un ejemplo de ello. Cada país tiene peculiaridades que hacen inevitable localizar el producto (en este caso software), entre ellos se encuentran los cálculos de los impuestos, así como la terminología usada para las etiquetas, menús, procesos y reportes, los cuales deben estar adecuados a los usos y costumbres del mismo.

Para conocer con precisión los aspectos y peculiaridades de cada país en donde una empresa tiene presencia, es importante:

  • Contar con una empresa de consultoría internacional reconocida en el país para hacer un relevamiento de los requerimientos fiscales y de los procesos básicos (compras, facturación, inventarios, contabilidad, activos fijos, etc.).
  • Contar con socios de negocio, a través de los cuales, la empresa pueda conocer la cultura, los usos y las costumbres del país.
  • Formar profesionales que después puedan dar soporte y actualización a los servicios y productos de la empresa.

Si bien la mayoría de los países de América Latina comparten el mismo idioma, no pasa lo mismo con los cálculos de impuestos. En muchos países de la región, la autoridad clasifica a las empresas por tipos de contribuyente, (grandes contribuyentes, personas jurídicas, personas físicas, simplificados, etc.) y obliga a las grandes empresas a retener los impuestos a los contribuyentes más pequeños, convirtiéndolas en importantes entes de recaudación. Otra diferencia importante es la forma de registrar la contabilidad y la presentación de información financiera, contable y fiscal, sin dejar de lado que en la mayoría de los países se está optando por la facturación electrónica.

Por ello, si una empresa desea comercializar sus servicios y/o productos en diferentes países, es esencial que entienda la cultura y las costumbres de cada uno y se adapte a ellas, sin descartar las obligaciones fiscales y respetando la legislación.

También es fundamental tener claro que llevar a cabo la adaptación de servicios y productos implica esfuerzos en diferentes aspectos: es una inversión significativa, ya que las consultorías de renombre que deben contratarse, tienen altos costos por sus servicios. Asimismo, se debe invertir en el desarrollo de profesionales con conocimientos fiscales, técnicos y de proceso que posteriormente darán soporte y mantenimiento, una vez liberada la solución. Y por último deben considerarse las horas hombre invertidas en el desarrollo de la localización y posterior implementación del cliente piloto.

Cabe decir que la adaptación de servicios y productos es viable para cualquier empresa, siempre que se haga previamente un estudio de mercado del país a donde se desea ingresar y éste demuestre que el retorno de inversión está garantizado y generará ganancias en un mediano plazo.

José Manuel Herrera,
Gerente de Desarrollo de Software – TOTVS