En la actualidad las empresas e instituciones se encuentran ante una disyuntiva similar, en cuanto a cómo seguir manteniéndose competitivas y destacarse entre los demás players de su sector.

Esto se dio gracias a la democratización de la tecnología, la cual ha cambiado la dinámica del mercado, y la velocidad del cambio en los hábitos y preferencias en los consumidores. De esta manera, las compañías se ven obligadas a replantearse y cambiar sus formas de organizar el trabajo, sus procesos y sistemas de gestión con los que operan.

Según el último informe realizado por Forrester, donde se analiza la transformación digital en las compañías, se confirma que existen brechas significativas entre los cambios que se requiere realizar en la organización y las habilidades con las que se cuenta para llegar a esa cima de organización digital.

Sólo el 5% de las empresas relevadas consideran haber llegado a su punto óptimo logrando diferenciarse de sus competidores o estar en un momento avanzado de instalación.

Creo que el objetivo de IT que tienen por delante las compañías en Latinoamérica es toda una revolución en lo que va a ser la transformación digital. Esta última se ha convertido en un proyecto estratégico que está en la agenda y en los planes de todas las empresas, por ser factor clave de supervivencia. La transformación digital debe estar centrada en el desarrollo o creación de nuevos productos, servicios, procesos, formas de atacar el mercado, territorios, renovadas campañas de marketing y nuevas formas de sorprender a sus clientes y competidores.

La mayoría de las empresas sabe que debe iniciar su propia transformación para capitalizar las enormes oportunidades que trae la tecnología, evitando así perder competitividad frente a nuevos actores digitales.

La única manera en la que las compañías se destaquen de sus competidores será incorporando cultura, talento, conocimiento, tecnología y nuevos procesos al interior de la organización. No se deberá dejar de lado la visión holística de la experiencia del cliente, entender que ante un cliente exigente y consciente de lo que demanda, los productos tendrán que ser ofrecidos como experiencia específica.

Desde Softland la transformación digital nos interesa, no solo desde el ERP, o estar en la nube, o cómo se comercializa tal o cual producto. La transformación digital va más allá de eso, es adaptar la compañía para que sus empleados, sus clientes, sus proveedores, todos los que interactúan con ella, puedan hacerlo de una manera digital.

Por Guillermo Vivot,
Director General de Softland Argentina