La tecnología cambió para siempre la forma de trabajar, ya no es un lugar sino una actividad que se realiza en forma remota, móvil y distribuida. Hoy no es tan importante desde dónde trabajamos sino cómo lo hacemos. Ya somos más de 300 millones de trabajadores móviles en las empresas, según la consultora IDC.

Desde que trabajo remotamente, el mayor beneficio que encontré fue un balance completo entre mi vida profesional y familiar. Aprovecho al máximo la flexibilidad que me brinda el trabajo desde cualquier lugar, sin necesidad de trasladarme los 40km que tengo hasta la oficina. Me conecto a la mañana bien temprano y corto al mediodía para almorzar en casa, buscar a mis hijas en el colegio o ir al gimnasio.

Al disponer de herramientas de colaboración como Circuit, no pierdo contacto con mis equipos de trabajo y participo de reuniones, tal como si estuviese en la oficina.

En cuanto al ahorro, es un win-win: la empresa reduce el espacio físico y con ello los costos fijos, además, es un día menos a la semana que debo trasladarme. Ese tiempo lo puedo aprovechar para disfrutar de la familia.

A las personas que trabajan desde casa o no saben cómo empezar, les recomiendo un par de tips:

No hace falta ponerte elegante, pero sí desterrá el pijama o el jogging para trabajar desde casa. Ponete ropa cómoda, pero sin dejar de arreglarte.
Elegí un espacio tranquilo, donde te sientas a gusto para desarrollar tu actividad. Si tenés vista al exterior, mucho mejor. Conéctate con tu nuevo lugar de trabajo. Armá un kit con todos los elementos que vas necesitar, así tenés todo a mano y no te desconcentrás buscando cosas por toda la casa.

¡La heladera cerca es muy traicionera!, evitá abrirla en horarios “no ortodoxos”. Organizate para almorzar algo rico y saludable y llevá a tu espacio de trabajo unos snacks para paliar la ansiedad.

Armá una rutina que coincida con las actividades de tu familia. Si dejás a tus hijos a las 8:00h en el cole y debés conectarte con tu ofi a las 9:00h, entonces aprovechá la hora que te queda para hacer alguna actividad que necesites o te sea placentera, ejemplo, ir al gym. Cortá para almorzar. Hacelo lejos de la pc y aprovechá para leer o ver tu serie favorita. Es un momento para vos, para distenderte. Por la tarde, vas a estar más a gusto trabajando.

No extiendas el horario de trabajo a no ser que debas entregar algo con fecha límite. Ponete una alarma en la agenda para no alargar tu jornada más de lo necesario. Encontrá el balance que necesitás.

Por Constanza Di Landro,
Marketing & Corporate Communications