Probablemente esta pregunta haya venido a su cabeza en más de una oportunidad. La búsqueda de una respuesta puede ser el camino a una mejor gestión.

Acercarse al mundo del procesamiento de datos y más aún a lo que se llama Big Data es entrar en una inmensidad muy difícil de abarcar. La primera reacción es abandonar inmediatamente el intento.

La cantidad de datos que se agregan minuto a minuto en las redes crece en forma exponencial, la posibilidad de procesarlos y convertirlos en información útil para el análisis y la toma de decisiones es una realidad y está cada vez más, al alcance de todos. Pero no deja de ser un mundo nuevo, desconocido y altamente complejo.

De cualquier forma, tomar magnitud de lo que se está hablando cuando se refiere al procesamiento de datos y de las posibilidades que existen, lleva a hacer algunas reflexiones:

  • La magnitud de los datos que pueden ser procesados escapa a la imaginación de cualquier persona no habituada en estas tareas.
  • La velocidad de procesamiento se ha reducido drásticamente y sigue en ese sentido.
  • La generación de alternativas para analizar, en consecuencia, aumenta considerablemente.
  • Surge la necesidad de potentes sistemas para la asociación y el análisis de los datos.

Después de haber marcado estas características se podría pensar que estos son temas para las grandes empresas que, al contar con vastos recursos pueden llevar adelante los proyectos que les permitan mayor accesibilidad a la información. De hecho gran parte de ellas ya lo están haciendo.

Se puede preguntar ¿cuál es el beneficio que obtienen? En los negocios se está cerca del marketing uno a uno. A partir de la cantidad de datos tanto “estructurados” como “no estructurados” que se pueden recoger de cada persona que interactúa en la red a través de la “lectura” de sus búsquedas, registros, mails, redes sociales y otros se puede tener un conocimiento específico de sus gustos e intereses o al menos, incorporarlo a un segmento específico de mercado. Esto va a permitir desarrollar acciones dirigidas a sus reales intereses.

Teniendo en consideración lo expuesto es necesario analizar el comportamiento de las compañías en relación al procesamiento y la gestión de datos. Si hacemos un análisis por tamaños de empresas hay una gran diferencia entre las Grandes y las PyMEs. Las primeras prestan atención a estas tareas lo que les permite sacar ventajas en el tratamiento de los clientes y en el lanzamiento de acciones comerciales. Un ejemplo de ello es el desarrollo de procedimientos que les permiten hacer una atención casi directa y personalizada, área que hasta hace poco tiempo era terreno exclusivo de las pequeñas.

Aquí llegamos al núcleo de lo que quiero transmitir. La PyME por historia, cultura y recursos es reacia a invertir en aquello que no sea “producto” o “fierro”. Por otra parte no es común que cuente con recursos humanos internos que puedan dedicarse, ya sea por conocimiento o por tiempo, a desarrollar estos aspectos de la empresa.

Dentro de este rango de empresas hay diferentes grados de acercamiento a la tecnología:

  • Empresas que procesan en forma manual o con planillas de cálculo;
  • Empresas con Sistemas de Gestión primarios que sólo registran facturación;
  • Empresas con Sistemas de Gestión potentes (ERP) utilizados a menos del 40% de su capacidad;
  • En casos muy esporádicos Sistemas de relaciones con los clientes (CRM) adecuadamente utilizados.

Lo enumerado se refiere al procesamiento de datos duros que genera la propia interacción comercial con el cliente que, si bien son valorables al momento de analizarlos, nada dicen de sus gustos, comportamientos o necesidades a cubrir.

Por otra parte el constante avance de las tecnologías y la variedad de aplicaciones que se desarrollan para la captación de datos, muchas de ellas sin costo, hacen que uno de los obstáculos más infranqueables a la hora del acceso a soluciones de IT para las PyMEs haya sido allanado.

En consecuencia, se debe considerar que estamos frente a otro dilema, el problema ya no son los pesos ni la inaccesibilidad sino la real importancia que le otorga la empresa al desarrollo de herramientas de IT para aplicarlos a su Modelo de Negocios.

No se puede vivir diciendo que esta es la era de la información y gestionar las empresas de espalda a los datos que brinda el mercado. Esto es lo que replantea el rol de la Dirección y la Alta Gerencia en las empresas. Hoy es posible contar con gran cantidad de datos y además cada vez son más fáciles de procesar. La diferencia está en que la toma de decisiones deberá surgir del adecuado análisis de los mismos, para atender la complejidad de los negocios.

Es imposible desarrollar una empresa en el siglo XXI con sistemas y procedimientos de gestión desarrollados, conceptualmente, a mediados del siglo pasado.

Carlos Delfino
Steinhardt S.A.