Tengo la fortuna de pasar gran parte de cada año laboral con clientes y en conferencias en las que escucho a los mejores exponentes hablar de prácticamente cualquier tema relacionado con cómputo en la nube, lo cual, a estas alturas es casi cualquier cosa, desde dispositivos para hogares inteligentes hasta seguimiento de atunes del momento en que los pescan hasta que los enlatan (ya hablaré de eso más adelante).

Luego, cada vez que viene esta época, me siento a pensar acerca del próximo año: ¿Qué tendencias veo? ¿Qué puntos puedo conectar?

También analizo las predicciones del año anterior para ver qué tal resistieron los últimos 12 meses. El año pasado escribí acerca de la realidad del mundo de la actualidad: acerté que la seguridad empeoraría antes de mejorar, acerté al decir que el internet de las cosas seguiría avanzando hacia nuestros hogares (y autos).

Asimismo, predije el fin de la Ley de Moore, pues la competencia en el silicio alternativo comenzaba a “matar a algunos competidores”, lo cual aún no sucede, así como la llegada de la arquitectura sin servidor, que definitivamente ocurre, pero tal vez no a la velocidad que predije. También hablaré de esto más adelante.

Seguridad, normatividad y la llegada de los proveedores de servicios de seguridad administrada

Ahora que en 2017 las filtraciones de datos toman dimensiones aún más sorprendentes, los problemas de seguridad y privacidad de datos siguen en primer plano, y veo un par de tendencias acomodándose para el año que entra: la implementación de la Regulación de Protección de Datos Generales (GDPR, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea y una dependencia mayor de proveedores de servicios de seguridad administrada.

La GDPR, que entrará en efecto en mayo del próximo año, actualiza viejas políticas europeas de protección de datos de hace dos décadas, y ofrece nuevos derechos para la gente y el acceso a la información que las compañías guardan sobre ellos, imponiendo estándares más elevados para manejo de datos e incluyendo penalizaciones para aquellos que no cumplan.

Conforme las compañías globales trabajan hacia la normatividad, necesitan expertos en asuntos sofisticados, respaldados con los controles técnicos para mostrar que hacen lo que las leyes los obligan a hacer. El costo y la falta de expertos hacen que organizaciones que alguna vez creyeron que podían arreglárselas solas en la nube vayan directo a los brazos de proveedores de servicios de seguridad administrada, que ya desarrollaron operaciones y tienen la capacidad de ayudar a sus clientes a cumplir con GDPR. Ya no es cuestión de estar menos seguro ‘en la nube’; ahora es cuestión de si los clientes tienen tiempo, energía y los recursos para hacerlo por sí mismos.

En 2018 predigo que muchos más recurrirán a proveedores de servicios de seguridad administrada para seguridad y normatividad multi-nube.

Las nubes específicas de cada industria se convertirán en la norma para muchos sectores

Incluso si 2017 solidificó la realidad de un mundo multi-nube, en el que las compañías acomodan cada carga de trabajo en la plataforma de nube en la que tendrá el mejor desempeño y rentabilidad, predigo que en 2018 veremos que las nubes específicas de cada industria se harán todavía más populares.

Cada industria tiene necesidades distintas, exige ciertas capacidades y debe cumplir distintas regulaciones y que fue inevitable que comenzaran a buscar no solo múltiples plataformas de nube, sino nubes hechas a la medida de su industria en particular.

Los sectores de salud, gobierno y finanzas son ejemplos obvios de verticales que se beneficiarían con un nivel más elevado de especificidad industrial. Otros sectores incluyen el de Energía, Biotecnología e incluso el comercio minorista. En algunos casos, la industria ha tomado la iniciativa de crear sus propias nubes, incluyendo a GE y Hitachi en el IoT (internet de las cosas) industrial. Predigo que veremos demanda adicional impulsada por asociaciones y grupos industriales que comparten información, como hizo Sabre en la industria aérea hace años.

Fuera de la industria, más proveedores de servicios de nube –al menos los inteligentes– crearán ofertas de nube con características específicas por industria, requisitos de normatividad, y exigencias de certificación incluidas. IDC les llama “nubes colaborativas de industria”, y en su más reciente ICT Market Update, sugirieron que, en menos de una década, la mitad de todas las empresas estarán conectadas a estas nubes.

Blockchain va más allá de las criptomonedas

Si le dices “blockchain” a una persona cualquiera, inmediatamente piensan en Bitcoin… aún si no tienen idea de qué es eso. E incluso si blockchain es la base de criptomonedas (valores digitales que fungen como medios de intercambio utilizando criptografía para mantener seguras las transacciones), en realidad es una manera mucho más amplia de estructurar, almacenar y asegurar datos.

Cuando se utiliza como un “libro contable distribuido”, un blockchain consiste en bloques concatenados de datos o transacciones a través de una red de computadoras sin autoridad central. Eso permite compartir el libro contable distribuido a través de nubes e incluso compañías, sin darle poder de alteración a un solo miembro… y eso tiene implicaciones poderosas, si la información acerca de la proveniencia de bienes, identidad, credenciales y derechos digitales puede almacenarse y compartirse de manera segura.

¿Recuerda la parte de arriba en la que hice referencia a atunes que pasan de ser capturados a enlatados? Uno de mis ejemplos favoritos de un blockchain no financiero surge de Provenance, una compañía de software con sede en Reino Unido, que realizó una prueba piloto exitosa usando blockchain y etiquetado inteligente para rastrear atunes desde la captura hasta el consumidor, dando origen a afirmaciones verificables de sostenibilidad social, entre otros beneficios.

Así que aún si la criptomoneda no es necesariamente el futuro, parece que blockchain, sí.

Alibaba: la nube asiática tendrá influencia

Alibaba está creciendo tremendamente y de dos maneras: es la única nube que permite a las compañías globales entrar en China y, más recientemente, puso su atención en otros mercados, al lanzar centros de datos en Europa, Australia, Japón y Medio Oriente.

Gartner reporta que las ventas de la nube Alibaba crecieron 127% hasta alcanzar 675 millones de dólares en 2016, quedando en tercer lugar detrás de AWS y Microsoft.

Predigo que Alibaba se convertirá en una necesidad para compañías que busquen alcance global, en especial conforme se adaptan a las realidades del mundo multi-nube de la actualidad.

Cambios en la manera en que consumimos la nube

No solo cambia lo que hacemos con la nube –por ejemplo, blockchain, aprendizaje de máquina, internet de las cosas– sino que también cambia cómo y dónde usamos la nube.

Por ejemplo, apenas el mes pasado se anunció la primera nube privada administrada de pago por uso, algo verdaderamente revolucionario. Esta nube privada OpenStack ofrece a los clientes lo mejor de todos los mundos: la rentabilidad de la nube pública, y la seguridad y desempeño de una nube privada, administrada por expertos y consumida como servicio. Esto tiene el potencial de llevar a la nube a todavía más ambientes de nube que aquellos que las compañías tienen en la actualidad y a los que no han querido mudar cargas de trabajo.

Los contenedores también cambiarán la manera en que consumimos la nube y predigo que en 2018 finalmente veremos a la plataforma de orquestación de nube Kubernetes como ganadora indiscutible en el espacio de contenedores. La popularidad de Kubernetes es fenomenal y veo que 2018 será el año en que las empresas comenzarán a apostar en serio en la plataforma para aplicaciones de producción real.

En 2018 y más allá, predigo un cambio en la manera en que los desarrolladores utilizan la nube e incluso en la manera en que implementan sus aplicaciones. El cómputo sin servidor, o las funciones como servicio, simplificarán de manera radical el uso de la nube y harán más accesible que los “constructores” de software aprovechen el cómputo en la nube.

Utilizo la palabra constructor porque incluso la naturaleza de quien escribe software comenzará a cambiar. Ya hemos visto opciones de bajo código que permiten que la gente hile argumentos lógicos para crear un resultado, como IFTTT, una compañía que conecta aplicaciones y dispositivos comunes, que permite acciones como encender la luz de la entrada de la casa cuando llegue el repartidor de las pizzas.

En el futuro próximo, creo que veremos algo de software escrito con automatización o inteligencia artificial, dirigido por desarrolladores no tradicionales de software; podrían ser analistas de negocios o científicos. También cambiará el lugar en que implementen, pues los centros de datos de nube centralizados están al límite de su capacidad; imaginemos más bien cómputo embebido en vehículos, fábricas y dispositivos. El modelo sin servidor de desarrollo de software simplifica la creación, implementación y migración de aplicaciones y cambiará fundamentalmente quién será considerado desarrollador de software.

Creo que muchas de estas predicciones son grandes recordatorios de la naturaleza siempre cambiante de las TI.

Hemos visto que la multi-nube se vuelve la norma, que la transformación de las TI se hace vital para el éxito de las empresas, y ahora vemos que la manera en que consumimos la nube evoluciona. Es un buen recordatorio de que lo único constante es el cambio.

Por John Engates,
Rackspace