La historia de la industria del software inició hace unos 50 años y comenzó muy estrechamente con el hardware. En la década de 1960, las computadoras de las grandes empresas ya venían con un software integrado en su código fuente y fueron utilizadas por una parte muy pequeña de empresas e instituciones de gobierno. Con la creciente complejidad del hardware, el software se volvió más sofisticado y más caro, lo que impidió que los dos siguieran siendo comercializados conjuntamente.

La evolución continuó y surgieron en la década de 1980, los primeros microordenadores. La posibilidad de tener una computadora en cada hogar y para cada persona dentro de una empresa, trajo una nueva y gran oportunidad de negocio para el software, las interfaces a través de las cuales cada una de esas personas iba a interactuar con los ordenadores. Y esto por supuesto, fue la primera ruptura de la industria del software. Por primera vez se discutió sobre sistemas más fáciles, menos técnicos y menos restringidos, hasta el punto de ser utilizados por todo el mundo…por supuesto, en las proporciones que la tecnología de la época permitía.

Esta premisa se ha mantenido a lo largo de las últimas décadas. Los sistemas han conquistado un espacio en el día a día de las personas y de las organizaciones con el uso gradual de internet y han ido ganando más y más características, módulos y complejidad.

Fue entonces que, de una manera arrebatadora llegaron los smartphones, la movilidad y la conectividad. La transformación en el día a día de la sociedad fue tan rápida que más que conectar personas, ya estamos conectando cosas. Para la industria del software, el presente/futuro es capturar la conectividad esparcida por todas partes y llevarla a los sistemas, conectando cosas a personas y negocios.

Bueno, todavía no tenemos las respuestas matemáticas a esta pregunta y las ramificaciones de eso merecen otro artículo. Pero ya es posible afirmar que conectar cosas a personas es la mayor y más impactante ruptura de la industria del software a lo largo de su historia…

¿Alguien tiene una idea de cuál será la siguiente?

Por Laércio Cosentino,
CEO de TOTVS