La tecnología está cada vez más presente en nuestra vida. Generaciones nacidas con la tecnología e internet como los Millennials, impulsan su uso para resolver procesos de sus trabajos y de su vida diaria pero ellos solo abrieron el camino…detrás de los Millennials vienen generaciones que están y estarán aún más inmersas en la visión de un mundo mucho más conectado y con muchas más herramientas que cambien las reglas de cómo se vive.

En este contexto de cambios y ante la presencia de estas nuevas generaciones, se ve el surgimiento de un Ciudadano Digital, que analiza y observa las problemáticas de las ciudades en las que habita, sus procesos y demanda mejoras. Ellos saben que la tecnología puede ayudar y quieren verla en acción. Por eso, la creación de ciudades digitales es una prioridad para los gobiernos que también identifican la necesidad de avanzar hacia un esquema de ciudad que les permita tomar mejores decisiones contando con más datos, crear nuevos servicios y hacer un mejor uso del dinero público.

Pero, ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de iniciar el desafío de migrar a una ciudad inteligente? Definitivamente, la implementación de tecnologías de manera aislada no es el mejor camino y puede generar un contexto aún más complejo que no contribuya al objetivo final. Es mejor no subestimar la complejidad de poner en marcha una ciudad inteligente y analizar lo siguiente:

  • La ciudad es un todo, no solo partes separadas: Para que la planificación de la ciudad sea adecuada no es posible pensarla como componentes aislados. No podemos pensar a la ciudad como tránsito, edificios, hospitales y escuelas; hay que mirarla con un enfoque holístico, como un todo que debe estar conectado e integrado. Pero sobre todo, hay que planificarla con un objetivo único: mejorar la vida en la ciudad, lograr la participación ciudadana y la inclusión.
  • El índice de la felicidad: Estar en contacto con los ciudadanos es fundamental para ver qué está funcionando y qué no, qué cambios los están ayudando y conocer sus prioridades. ¿Sabes si los ciudadanos de Buenos Aires son felices ahora, en este momento? ¿Sabes qué los frustra o con qué nuevos procesos se sienten más cómodos? Es hora de implementar herramientas que permitan saberlo.
  • Tecnología al servicio de la ciudad: Sin dudas IoT puede cambiar la vida en la ciudad. Utilizar IoT puede ayudar a crear sistemas de tráfico, estacionamiento, consumo de agua y hasta manejo de residuos inteligentes. Pero también es importante crear una infraestructura que permita entregarle al ciudadano servicios digitales como Wi-Fi, vigilancia digital, portal comunitario, control de acceso y mutualización del estacionamiento.
  • Con cada acción que hacemos generamos datos: Al usar los diferentes servicios de la ciudad (los inteligentes y los no tanto) estaremos generando datos, incluso los servicios conectados también serán una fuente de información para conocer por ejemplo, el uso del agua en la ciudad, el flujo del tráfico, cómo funciona el sistema d recolección de residuos. Poder analizar estos datos es una herramienta imprescindible para tomar decisiones en tiempo real y modificar lo que sea necesario. Esto dejará en evidencia que la ciudad inteligente está adaptada para atender en el momento las necesidades que se presenten facilitando la vida de los ciudadanos.

Vivimos en una era de Transformación Digital y todos estamos inmersos en este proceso. La transformación de las ciudades se vuelve fundamental para que realmente estén adaptadas a las necesidades de las personas y preparadas para generar un entorno más seguro, eficiente y digital.

Por Wagner Bernardes,
Sales Director de Orange Business Services para Argentina y Chile